Los Límites son Necesarios

  • 09 - 07 -2019
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Los sanos límites son sanos porque no deben resultar forzados, no se trata de blindarse o construir murallas y lo digo pues últimamente se lee mucho sobre eso en las redes, pero se percibe un cierto desequilibrio quizá debido a que la energía femenina con la lucha por los derechos y por la restitución de tantos abusos puede caer a veces en un extremo de dureza que tampoco es sano.

No digo que esté mal, me imagino que es un movimiento pendular natural (como el péndulo) ya que para compensar una situación extrema se asume otra posición extrema, pero no debe hacerse costumbre o normalizarse.

Haciendo esa salvedad, los límites si son necesarios pues todo en la naturaleza mantiene su estructura gracias a ellos, lo que no tiene límites se autodestruye. Imagina tu cuerpo sin piel, Imagina un árbol sin corteza, imagina el planeta sin atmósfera… Todo necesita una “delimitación” protectora y aunque la empatía también nos hace sensibles, siendo parte de nuestra condición de seres sociales (pues los animales también sienten empatía), cuando se desborda erosiona esos sanos límites al punto de causarnos daño.

Por eso todas las filosofías insisten en el justo medio, como la línea del Tao que separa el Yin y el Yang, cada cosa es necesaria en su justa medida y hoy es un día para pensar en esto gracias a la oposición entre el Sol y Saturno: el señor de los límites, por medio de los cuales se logran las mayores manifestaciones. Mi Maestro de Yoga daba una enseñanza muy hermosa sobre los círculos de protección que toda persona debe tener definidos en su vida: un circulo muy externo lo conforman los conocidos lejanos, uno más interno las personas con las que compartimos más cotidianamente como compañeros de trabajo o estudio, vecinos, etc.; otro circulo más interno son los amigos y uno todavía más cercano al centro lo conforma la familia en general; Luego está el de las personas de confianza como madre, padre, hermanos y también la pareja y finalmente está un espacio muy delicado donde debes cultivar tu propio mundo interno. Cuando uno identifica esos espacios simbólicos, las cosas se ordenan y nos resulta más natural y espontáneo aplicar esos sanos límites sin perder la sensibilidad.